Despiertos*

Apagamos las manos.
Dejamos encima del mar marchitarse la luna
y nos pusimos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Ahora ya es tarde.
Las albas vendrán a ofrecernos sus húmedas flores.
Ciegos iremos.
Callados iremos, mirando algo nuestro que escapa
hacia su patria remota.

Ahora ya es tarde. Apagamos las manos felices
y nos ponemos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Hemos caído en un pozo que ahoga los sueños.
Hemos sentido la boca glacial de la muerte tocar nuestra boca.

Antes, entonces, con qué gozo ardiente,
con qué prodigioso encenderse de aurora
modelamos en nieblas efímeras, en pasto de brisas ligeras,
nuestra cálida hora.
Y cómo apretamos las ubres calientes. Y cómo era hermoso
pensar que no había ni ayer, ni mañana, ni historia.

Ahora ya es tarde; apagamos las manos felices
y nos ponemos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Cómo errar por los años, como astros gemelos, sin fuego,
como astros sin luz que se ignoran.
Cómo andar, sin nostalgia, el camino, soñando dos sueños distintos
mientras en torno el amor se desploma.

Ahora ya es tarde. Sabemos. Pensamos. (Buscábamos almas.)
Ahora sabemos que el alma no es piedra ni flor que se toca.
Como astros gemelos y ajenos pasamos, sabiendo
que el alma se niega si el cuerpo se niega.
Que nunca se logra si el cuerpo se logra.
Dejamos encima del mar marchitarse la luna.
Cómo errar, por los años, sin gloria.
Cómo aceptar que las almas son vagos ensueños
que en sueños tan sólo se dan, y despiertos se borran.
Qué consuelo ha de haber, si lograr una gota de un alma
es pretender apresar el latir de la tierra, desnuda y redonda.

Estamos despiertos. Sabemos. Como astros soberbios, caídos,
sentimos la boca glacial de la muerte tocar nuestra boca.

 

Published in: on agosto 20, 2008 at 10:07 am  Dejar un comentario  

:: Sin Más … ::

No hay que pedir a los astros nada que ya no tengas, que no merezcas.

Pero si, esta vez, quieres alcanzar un deseo más allá de tus fuerzas y te das un golpe contra el destino, en el fondo de la oscuridad verás las estrellas…

Y ésa será la mejor forma de estrellarse **********

El verdadero leitmotiv de mi existencia:  estrellarme, tropezar siempre con la misma piedra… sin apartar los verdaderos obstáculos de mi camino… pero todo vuelve a empezar, de la misma manera que retomo lo verdadero, lo de siempre…

Para todo aquel o aquella que se sumerja en mi pequeña bola de cristal, advertencia preliminar:

demasiada oscuridad puede provocar somnolencia… pero dejadme algo de vuestras almas… mientras aspiro a lo más profundo de vuestro corazón… GraciaS

Sonando: A World So Cold, Mudvayne

Published in: on julio 30, 2008 at 12:45 am  Dejar un comentario  
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